El edificio, situado a dos pasos de la plaza Tien An Men, parece flotar cual burbuja de aire sobre un lago artificial. Tras no pocas vicisitudes y unas obras faraónicas (a causa principalmente de la creación del lago artificial), el proyecto iniciado en 1999 ha dado como fruto una obra de discreta elegancia.
Responsable de esta creación es el arquitecto francés Paul Andreu, autor asimismo de la terminal doméstica del aeropuerto de Manila. Esta isla transparente de 149.500 m2, concebida como una "ciudad de teatros", imponente y ligera, consta de una sala de ópera (2.416 plazas), una sala de conciertos (2.017 plazas) y una sala de teatro (1.040 plazas) agrupadas bajo una cubierta de titanio y vidrio y a las que se accede por medio de una galería subterránea.
"Lo que busco en todo proyecto es la coherencia interna y la inteligibilidad aunque sin olvidar su relación con el entorno –comenta Paul Andreu–. Toda obra viva sale incompleta de las manos del arquitecto: hay que entregarla a los elementos, a la luz, al viento y al agua para que acabe de hacerse".