| | | 04-08-2008
Por Mauro ScarlatoEste itinerario de cuatro días tiene como punto de partida las iglesias barrocas de Modica, serpentea por el sureste de la isla hasta llegar al Valle de los Templos de Agrigento y acaba de nuevo en Catania. Si se decide a hacerlo, no le quepa duda de que quedará encantado no sólo por la belleza de los lugares, sino también por la riqueza y diversidad de un repertorio gastronómico celosamente guardado por la tradición siciliana.
© M. ScarlatoPrimer día: de Catania a ModicaUn par de horas separan el aeropuerto de Fontanarossa de Modica. Esta localidad, a tan sólo 10 km de Ragusa y declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, es sin lugar a dudas una de las más espectaculares de Sicilia. Un alto en la Antica Dolceria Bonajuto le permitirá descubrir un chocolate elaborado según una receta de 1880 (con cardamomo, guindilla, canela…) así como los dulces típicos de la zona: aranciata, una especie de alfajor a base de miel y cáscara de naranja de origen árabe; nucatoli, pasta de miel y almendra en forma de “S” rellena de higo; y ‘mpanatigghi, un dulce que se remonta a la época de la dominación española, de ahí su nombre (y su forma), deformación de “empanadilla”. Llegada la noche podrá cenar en La gazza ladra (la “urraca ladrona”), un restaurante de atmósfera cálida y luces tamizadas dirigido por el joven chef Accursio Craparo. Tras obtener un diploma de hostelería y efectuar un periodo de pruebas en el extranjero, este chef trabajó en dos reconocidos restaurantes italianos: Joia de Milán y Le Calandre de Rubano (Padua). De regreso a Sicilia, Craparo sintetiza en su cocina el talento, la sensibilidad y el dominio técnico adquiridos durante años. La relación cotidiana con los productos de la tierra sigue siendo esencial. Entre sus platos con personalidad propia cabe destacar el filete de salmonete con hojaldre, sabayón al tomillo cedrino y patatas, mientras que el cuscús con tinta de sepia nos transporta a la costa norteafricana, visible a lo lejos por encima del mar azul. La crema dulce de yema de huevo y marsala, leche de almendras y gofre de merengue retoma los ingredientes clásicos de la repostería siciliana reinterpretándolos en clave ligera. Dónde alojarseEl Palazzo Failla Hotel, en el casco histórico de Modica, ocupa un edificio del s. XIX en cuya renovación se han respetado los elementos de la época. De esta manera se ha conseguido conservar tanto los esplendidos suelos de baldosas como las bóvedas, adornadas con frescos en la mayor parte de las habitaciones. © M. ScarlatoSegundo día: Noto y RagusaLa mañana podrá dedicarla a visitar la localidad de Noto, donde se levanta una de las joyas barrocas de Sicilia: la catedral de San Nicolò, reabierta al público el 18 de junio de 2007, después de que su cúpula se viniera abajo en 1996. Tras la visita quizá le quede tiempo para ir hasta Ragusa Ibla y almorzar en la Locanda Don Serafino (una estrella Michelin), feudo de Vincenzo Candiano, premiado con el título de “mejor joven chef del Sur” durante el salón Vitigno Italia celebrado en Nápoles en mayo de 2007. Entre sus propuestas figuran un sabroso hígado de ternera con peras al frappato (un tinto de la zona) y mermelada de cebollas al anís, los raviolis con ricotta iblea (un queso fresco) al jugo de cerdo, los raviolis de algarroba rellenos de ragusano*, la lasaña con cacao amargo y ricotta iblea, el conejo relleno con pistachos de Bronte y panceta y las láminas de atún amarillo sobre lecho de caponatina modicana (una especie de pisto). Para coronar una comida así, nada mejor que los postres a base de ragusano, acompañado de un helado de marsala o servido sobre un hojaldre y regado con miel de tomillo. También en Ragusa, instalado en un edificio señorial de las inmediaciones de la catedral, se encuentra el restaurante Il duomo del chef Ciccio Sultano, el único dos estrellas Michelin de Sicilia. Su ubicación en la frontera entre dos culturas gastronómicas le ha valido el título de “dos estrellas más al sur de Europa y más al norte de África”. La cocina de Sultano, a la que él mismo le gusta tachar de “barroca”, alterna tradición y modernidad. Su trabajo consiste ante todo en la búsqueda y realce de los sabores. Prueba de ello es su pulpo asado con calamares a la burrata de Andria (especie de mozzarella rellena de nata), sus fettuccine (parecidos a los tagliatelle) con salsa de cordero, su pez espada con pistachos de Bronte y su cerdo de pata negra de los Nebrodi con salsa de chocolate de Chuao y lentejas de Ustica. Entre los postres se puede citar el cannolo con ricotta (un gran clásico), la cassatella y el helado de marsala e higo confitado. Además de una selección de grandes caldos italianos e internacionales, la carta de vinos propone un amplio surtido de vinos varietales autóctonos de Sicilia: inzolia, grillo, cataratto y zibibbo por lo que respecta a los blancos, nero d’Avola y nerello mascalese si prefiere un tinto. © M. ScarlatoTercer día: AgrigentoAntes de partir para Agrigento se impone una visita al castillo de Donnafugata, situado en dirección a Santa Croce Camerina. En Agrigento tiene que visitar el Valle de los Templos: este yacimiento arqueológico declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1998 se remonta a la época de la Magna Grecia y constituye, con sus 700 000 habitantes/año, uno de los grandes polos de atracción turísticos de Sicilia. Para cenar, tome la nacional 115 en dirección a Licata (40 km). Aquí se encuentra el restaurante La Madia (una estrella Michelin), auténtico taller de sabores del chef Pino Cuttaia. Entre los platos podrá degustar el picadillo de gambas rojas con mayonesa, aceite a la mandarina y bottarga (hueva) de atún, el nenúfar de alcachofa spinello relleno de gambas con salsa de anchoa o el solomillo de buey untado con aceite de cenizas, condimento inventado por Cuttaia para conferir a los platos un aroma como a la brasa. Todo estará acompañado con seis tipos diferentes de pan (con cebolla, tomatitos, almendras, pistachos o higos secos). Pino se complacerá en contarle su trayectoria profesional, en cómo empezó como aprendiz de panadero, siguió como pastelero y acabó, antes de abrir su restaurante, como carnicero. Fue tras una estancia en el Piamonte, cuando decidió volver a Sicilia para recobrar todo lo que le había maravillado durante su infancia. Su cocina es sencilla, basada en la interpretación de los valores antiguos aunque manteniéndose siempre fiel al equilibrio natural de las cosas. Dónde alojarseLas habitaciones de la casa rural Mandranova, en Palma di Montechiaro, están acondicionadas en un antiguo desván transformado en vivienda de lujo, todo inmerso en una hacienda de 200 hectáreas ocupadas en parte por un olivar. Mandranova es asimismo una reconocida marca de aceite de oliva, elaborado con las variedades nocellara del Belice, biancolilla, cerasuola y giarraffa. © M. ScarlatoCuarto día: Piazza ArmerinaImposible dejar Palma di Montechiaro sin hacer un alto en el monasterio del Santissimo Rosario. Las pocas benedictinas de clausura que siguen viviendo en la abadía elaboran galletas y pastas típicas y cassatine de mazapán glaseado. En el largo camino de vuelta al aeropuerto de Catania merece la pena desviarse hasta Piazza Armerina. Aquí podrá visitar la célebre villa romana Del Casale y admirar sus espléndidos mosaicos. *El ragusano es el queso típico de la zona, avalado por una denominación de origen protegida. Su pasta, de leche de vaca, se trabaja hasta obtener una forma de paralelepípedo cuadrado. Información prácticaPalazzo Failla Via Blandini, 5 97010 Modica (RG) Tfno/Fax +39 0932 941059 10 habitaciones y suites a partir de 125 € Restaurante La gazza ladra Via Blandini, 11 97010 Modica (RG) Tfno. +39 0932 755655 Antica Dolceria Bonajuto Corso Umberto I, 159 97010 Modica (RG) Tfno. +39 0932 941225 Restaurante Locanda Don Serafino Via Orfanotrofio, 39 97100 Ragusa Ibla Tfno. +39 0932 248778 Ristorante Duomo Via Cap. Bocchieri, 31 Palazzo La Rocca 97100 Ragusa Ibla Tfno. +39 0932 651265 Casa del formaggio «Sant’Anna» di Dipasquale & C. Corso Italia 387 97100 Ragusa Tfno. +39 0932 227485 Esta quesería vende el mejor ragusano de Sicilia y propone un amplio surtido de quesos típicos de la isla, entre ellos el vasteddadel Belice (de oveja), el caciocavallo palermitano y el piacentino, nada fácil de encontrar, al que el azafrán confiere su característico color amarillo. Azienda Agricola «Mandranova Resort» S.S 115 – Km. 117 Contrada Mandranova 92020 Palma di Montechiaro (AG) Tfno. +39 091 612 04 03 / Móvil +39 393 9862169 40 plazas en habitación doble, suites o anexo (il Casello y la Robazza) a partir de 122 € Castello de Donnafugata Los horarios de apertura no siempre coinciden con los anunciados en la página web. Conviene pues llamar por teléfono (+39 0932 619333). Ristorante La Madia Corso Filippo Re Capriata, 22 92027 Licata (AG) Tfno. +39 0922 771443 Monasterio benedictino del Santissimo Rosario Piazza Provenzani 92020 Palma di Montechiaro (AG) Abierto mañana de 9 a 12 Pastelería y heladería Michele D’Anna Via Ragusa, 9 92026 Favara (AG) Tfno. +39 0922 34962 | | | |