10-11-2008
Por Mike GerrardLa prosperidad de la que antiguamente disfrutara la ciudad de Glasgow provenía de sus actividades comerciales y de sus astilleros en el Clyde. El volumen de los intercambios comerciales que transitaban por el río era de tal magnitud que Glasgow fue considerada la «segunda ciudad del Imperio Británico». Con el declive del Imperio, el río fue perdiendo interés. Pero ahora, las tornas han cambiado, y la población vuelve a fijarse en él, no sin cierto orgullo.
| En Glasgow como en otras grandes ciudades portuarias –Bristol, Liverpool, Londres y Newcastle–, el río centraba antaño toda la atención. Aquí, la riqueza provenía del comercio hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando la actividad fluvial empezó a disminuir y los almacenes a cerrar sus puertas. Desde entonces, y como ha pasado también con el Avon, el Mersey, el Támesis y el Tyne, la población ha empezado a mirar al río con otros ojos, y en Glasgow, la aglomeración urbana de Clydeside ha iniciado su lenta transformación. |
El punto de referencia indiscutible es la Glasgow Tower (Torre de Glasgow). Desde su cima se disfruta de una vista espectacular, siempre que el clima de Glasgow –húmedo, como es bien sabido– lo permita. Al pie de la torre se encuentra la entrada del Glasgow Science Centre (Centro de Ciencias de Glasgow), abierto en 2001. Se trata de una etapa obligada para los niños, aunque el tiempo no acompañe. En sus cuatro plantas, los jóvenes pueden realizar cientos de ejercicios prácticos. Es posible ver, por ejemplo, la cantidad de agua consumida por el ser humano a lo largo de un día, ejecutar coreografías de baile por ordenador, visitar el planetario o ver una película en formato IMAX. © Mike GerrardCruzando al otro lado del río por alguna de las pasarelas que lo atraviesan, podremos disfrutar de dos vistas muy diferentes. A la izquierda se perfilan los esbeltos mástiles del Glenlee, un velero construido en el Clyde en 1896. Después de dar cuatro veces la vuelta al mundo, el Glenlee ha vuelto al redil y ofrece a los visitantes una visión de las condiciones espartanas y de las privaciones que los marinos debían soportar en su vida a bordo. A la derecha se distingue la silueta futurista del Scottish Exhibition and Conference Centre (Palacio de Exposiciones y Congresos), más conocido por las siglas SECC y apodado «el tattoo» por los habitantes de Glasgow –no es difícil entender porqué. Diseñado por Sir Norman Foster, abrió sus puertas en 1997. Inspirado en la famosa Opera de Sydney, constituye otra referencia visual dentro del nuevo paisaje de las márgenes del río. Está prevista la inauguración de otro edificio, diseñado también por Foster and Partners y valorado en 62 millones de libras, en el emplazamiento del SECC en 2011. No lejos del SECC se encuentra el Clyde Arc, que empezó a funcionar a principios del año. Se trata del primer puente de carretera construido sobre el Clyde desde 1969. Su diseño, poco habitual, le ha valido el sobrenombre de «Squinty Bridge» (el puente torcido). El proceso de reordenación de las orillas del río va a continuar hacia el oeste durante varios años más con el Glasgow Harbour, un proyecto inmobiliario que engloba viviendas, oficinas, comercios y actividades de ocio, así como un nuevo museo, el Riverside Museum, previsto para 2010. El público ya puede acceder al primer tramo del paseo que recorre el río, en el Glasgow Harbour. Más adelante, se pavimentará con 4 millones de adoquines redondos originarios de la época victoriana de la ciudad. Aunque todavía no existe un paseo único que una los distintos lugares que bordean el Clyde, algunos tramos de las orillas están ya abiertos a los viandantes y a los ciclistas. Y si coge alguno de los excelentes autobuses turísticos de la ciudad –que le permiten bajarse tantas veces como quiera–, podrá acceder a todos los lugares de interés turísticos enclavados a lo largo del río. A cierta distancia de allí, en Braehead, se encuentra el Clydebuilt, un museo dedicado a la historia de Glasgow y de su río, que pertenece al Scottish Maritime Museum (Museo Marítimo Escocés). Exhibe el barco más antiguo construido en los astilleros de Clyde, que todavía sigue navegando. Junto al museo se alza uno de los centros comerciales más grandes de Escocia, el Braehead Shopping Centre. La mejor forma de descubrir el río es, evidentemente, hacerlo en barco. Si visita Glasgow entre marzo y octubre, y dispone de un día completo libre, suba a bordo del Waverley, el último barco de palas del mundo que ha navegado por el mar. Le llevará hasta las islas de Bute y de Arran, una de las excursiones veraniegas favoritas de los habitantes de Glasgow antiguamente. Otra posibilidad es coger un avión. Desde el verano pasado, la compañía Loch Lomond Seaplanes ofrece un nuevo servicio: tras despegar de la base aérea situada cerca del Glasgow Science Center, vuela hasta Oban en los Highlands Occidentales en sólo 24 minutos, disfrutando de unas vistas espectaculares de las montañas, los lagos y la costa occidental de Escocia. Información práctica Glasgow Science Centre 50 Pacific Quay Glasgow G51 1EA TEL.: 0871 540 1000 Horarios de apertura: en invierno, de martes a domingos de 10h a 17h; en verano: todos los días de 10h a 18h. Glasgow Tower Cerrada en invierno, salvo entre el 21 de diciembre y el 6 de enero (aunque cierra el 25 y el 26 de diciembre y el 1 de enero); en verano, mismo horario de apertura que el Science Centre.
Tall Ship Glenlee Glasgow Harbour 100 Stobcross Road Glasgow, G3 8QQ TEL.: 0141 222 2513 www.glenlee.co.uk/Abierto todos los días de 10h a 17h (de marzo a octubre) y de 10h a 16h (de noviembre a febrero). Clydebuilt (Scottish Maritime Museum, en Braehead) King’s Inch Road TEL.: 0141 886 1013 Abierto de lunes a sábados de 10h a 17h30 y domingos de 11h a 17h.
Waverley Waverley Terminal Anderston Quay Glasgow, G3 8HA Excursiones de Semana Santa a octubre. Para conocer los horarios exactos, llame al 0845 130 4647 o consulte la página Web. Loch Lomond Seaplanes TEL.: 0870 242 1457 o 01436 675030. Vuelos durante todo el año, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan. En los meses de invierno no es necesario reservar anticipadamente. |